Es posible que no encontremos las palabras para explicar que nos esta pasando, simplemente hemos perdido el interés por las cosas, estamos tristes, no tenemos ganas de hacer nada, incluso en ocasiones nos quedaríamos todo el día en la cama y hasta las ganas de comer nos abandona. Son síntomas de estar inmersos en una depresión.
Es una enfermedad frecuente que cada día afecta a más personas, no importa la edad ni el sexo, aunque parece que el porcentaje de mujeres afectadas por depresión es mayor que el de hombres.
La depresión puede empezar de una forma muy sutil, llegando a pensar que simplemente estamos más cansados de lo habitual o más estresados.
Debemos tener claro que la depresión no es una debilidad de la personalidad y que la persona que la sufre no elige estar deprimida y que cuanto identifiquemos nuestro estado depresivo antes podremos iniciar el tratamiento más adecuado para ponerle fin.
Causas de la depresión
Son muchas las causas que pueden provocar una depresión, a veces son factores psicosociales, genéticos, hormonales o factores químicos.
Factores psicosociales: la depresión puede aparecer como respuestas a situaciones como la pérdida de un ser querido, un divorcio o problemas laborales o que nos causen un fuerte estrés.
Factores genéticos: es frecuente que se presenten trastornos depresivos en miembros de una misma familia. Aunque no se hable de una herencia directa si existe una posibilidad de transmisión, una predisposición genética.
Factores hormonales: en ciertos casos de depresión se produce una mala regulación de la secreción hormonal de las glándulas hipotálamo, hipófisis y las suprarrenales. En el caso de las mujeres los estrógenos y la progesterona tienen un importante papel en la aparición de la depresión.
Factores químicos: la depresión está asociada a ciertas anormalidades en la liberación de algunos neurotransmisores importantes.
Clases de depresión
Depresión exógena: en la depresión exógena hay unos factores externos que de una forma u otra nos hacen estar depresivos, pero puede ser causada por factores muy diversos.
Depresión endógena: este tipo de depresión es debido a algún tipo de proceso interno desconocido. No existen factores externos que las desencadenen.
Trastorno bipolar: es una enfermedad maníaco-depresiva, caracterizada por cambios cíclicos en el estado de ánimo del enfermo.
Distimia: este tipo de depresión es menos grave, se puede incluso confundir con cansancio o estrés. En algunos momentos pueden aparecer trastornos depresivos graves.
Depresión posparto: suele aparecer unos días después del parto, lo normal es que desaparezca en 10 o quince días, pero en ocasiones se alarga y hay que pedir ayuda.
Depresión infantil: al igual que los adultos los niños también pueden verse inmersos en episodios de depresión, la tristeza, el desinterés pueden ser señales de que algo no va bien.
Terapias alternativas para tratar la depresión
Fitoterapia, en la depresión: son muchas las hierbas que nos pueden ayudar a mejorar de nuestra depresión. Podemos tomarlas en infusión y algunas las usaremos en el baño para que nos ayuden a relajarnos.
Flores de Bach para la depresión: las Esencias Florales o Flores de Bach trabajan sobre los estados emocionales y pueden ser muy eficaces ala hora de luchar contra la depresión.
Acupuntura: se obtienen buenos resultados combinando la acupuntura con la fitoterapia.
Homeopatía: los remedios homeopáticos nos pueden ayudar en algunos casos de depresión.
Son algunas de las terapias alternativas o naturales a las que podemos recurrir si sufrimos algún tipo de depresión. Tengamos en cuenta que todos los posibles tratamientos siempre deben estar supervisados por los especialistas correspondientes, ellos son los que mejor nos indicarán el tratamiento que debemos seguir.





